20 años de prisión por violar a una joven con discapacidad mental

caso joven con discapacidad mental
Sentencia de la Sala Penal de la Corte Superior de Lima ordena además pago de reparación civil de 30 mil soles. Caso fue impulsado por Manuela Ramos.
Adán Noriega Saavedra fue condenado a 20 años de prisión por la violación sexual de una joven que tiene problemas de salud mental. La sentencia fue dictada por la Sala Penal de la Corte Superior de Justicia de Lima, en un fallo que se considera puede sentar jurisprudencia para los casos de agresiones contra la libertad sexual de personas con incapacidad de resistencia.
El caso fue impulsado por el Movimiento Manuela Ramos, que llevó el proceso conjuntamente con el Estudio Rosas Ballinas desde el año 2007.
La sentencia se emitió en octubre pasado y fue notificada en diciembre pasado, después de dos sentencias que habían absuelto al agresor -la última de ellas se expidió en junio del 2017-, las mismas que fueron apeladas por la abogada de la víctima.
En la resolución de la Corte Superior se ordena la captura inmediata del agresor, así como un pago de 30 mil soles como reparación civil.
isabel rosas
Doctora María Isabel Rosas
“Este caso es importante porque generalmente las agresiones que se cometen contra personas con alguna discapacidad mental quedan en la impunidad. Ante la duda, se favorecía al violador”, señala la doctora María Isabel Rosas Ballinas, quien presentó la denuncia en representación de la agredida, a pedido del Movimiento Manuela Ramos.
La organización feminista acogió el pedido de la madre de la víctima, quien narró que las agresiones se realizaron entre junio y octubre del año 2007. En esa época Adán Noriega, quien se dedicaba a actividades de curandero medicinal, alquilaba un inmueble de propiedad de la familia de la joven. Aprovechó las ausencias familiares y simuló que “la iba a curar” para consumar las agresiones que cometió.
Su defensa señaló que no se trató de violaciones. Argumentaron que la joven sí tenía la capacidad de disponer de su sexualidad.
Para el magistrado Jorge Barreto Herrera y las magistradas Luisa Napa Lévano y Mariela Rodríguez Vega, integrantes de la Segunda Sala Penal de la Corte Superior de Lima, sí fue determinante la incapacidad para resistirse de la joven, originada en sus problemas de salud mental. Estos se acreditaron con la historia clínica del Hospital Larco Herrera y una pericia técnica, que confirmaron que la víctima es “una persona fronteriza y con rasgos de autismo”. Además de un notorio retraimiento, tiene tendencia a ser manipulable.
La sentencia considera que, aunque el agresor no usó la fuerza física ni la violencia; sí se trató de violaciones sexuales, en tanto la joven no tenía la posibilidad de resistir ni de defenderse.
El Código Penal establece una sanción de pena privativa de libertad no menor de 20 años a quienes cometen violación sexual “conociendo que (la víctima) sufre anomalía psíquica, grave alteración de la conciencia, retardo mental o que se encuentra en incapacidad de resistir”.
La directora de Manuela Ramos, Carmen Espinoza, señaló que esta sentencia es un importante precedente para los casos de agresión sexual que se cometen contra mujeres con discapacidad mental.

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