Carta de Manuela Ramos al Presidente, en respuesta a su Pronunciamiento

Ante el Pronunciamiento emitido por la Presidencia de la República el Movimiento Manuela Ramos expresa su opinión sobre las medidas anunciadas por el gobierno para lograr que lo ocurrido con Eyvi Ágreda no se repita; y lo hace a través de una carta pública que dirigimos al Jefe de Estado:

Señor: Martín Vizcarra, Presidente de la República

Nos dirigimos a Usted, respeto al Pronunciamiento en el que informa de cinco acciones de gobierno en torno a la violencia contra la mujer.
Ya era hora, señor Presidente, de un pronunciamiento que declare como prioridad del Estado la lucha contra la violencia de género que sufrimos las mujeres, y esa es una buena señal.

Pero no puede dejar de llamarnos la atención el extremo cuidado que ha tenido para no mencionar la palabra género a lo largo de todo el texto, refiriéndose a la igualdad de género como igualdad a secas, y a la violencia de género como violencia contra las mujeres o violencia hacia las mujeres.

Existen suficientes evidencias científicas que sustentan que el cambio de patrones culturales que usted señala deben cambiar, señor Presidente, son patrones machistas y patriarcales que sostienen un orden de dominación masculina en el que las mujeres somos oprimidas. Es un orden de género señor Presidente, y así es como debe ser nombrado.

Este orden de género es el que ha puesto a las mujeres en una situación de vulneración e indefensión total. Si esta intención de cambio no se aborda con un enfoque de género, no será posible la disminución y erradicación de la violencia, ni habrá resultados efectivos en materia de prevención.

Estamos de acuerdo en que es necesario implementar acciones concretas de todos los poderes del Estado y de la sociedad civil; pero, señor Presidente, no haga que sus ministros y ministras abdiquen de sus rectorías en igualdad de género y educación con enfoque de género frente a la imposición confesional y fundamentalista que jaquea al Ejecutivo desde el Congreso. Instruya bien a su Presidente del Consejo de Ministros, que presidirá la Comisión de Emergencia, la cual debe instalarse de inmediato y elaborar el anunciado Plan de Trabajo considerando la institucionalidad y los planes existentes.

Políticas públicas ya tenemos señor Presidente, pero hay fallas que deben ser subsanadas. La primera de ellas es la enorme distancia entre las leyes, las políticas y su implementación. Le recordamos que desde el año 2015, la Ley 30364 crea el Sistema Nacional para la Prevención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las mujeres e integrantes del grupo familiar y allí se establecen responsabilidades para 11 sectores, el Poder Judicial, el Ministerio Público, los gobiernos regionales y locales, la SUCAMEC, e incluso los medios de comunicación y los pueblos indígenas y originarios.

La prevención es central, tal como lo señala el Plan Nacional Contra la Violencia de Género 2016-2021, y lamentablemente su Pronunciamiento no abunda en detalles. Una prevención que no incluya a la educación, será muy débil señor Presidente, y en el punto 3 Usted no nos dice si Educación participará de ella, ni cómo. Este vacío debe ser subsanado en el Plan de Trabajo, porque como se señala en el punto 5 que se hará prevención en las escuelas, señalamos que ésta debe pasar por la formación docente y por el Currículo Educativo,. Este punto está sustentado en el primer objetivo del Plan Nacional Contra la Violencia de Género 2016-2021, sobre cuyo cumplimiento poco o nada se conoce. No queremos un plan que no tenga presupuesto ni intención política real para implementarse.

Cambiar los patrones culturales masculinos no se hace sólo con información, aunque ello es un importante primer paso. Consideramos que el programa Hombres por la igualdad debe apostar por la deconstrucción del aprendizaje y comportamiento machista, autoritario, dominante y controlador que convierte a los hombres en seres como Carlos Hualpa, que creen que los cuerpos de las mujeres están a su disposición, y que si no los pueden obtener deben castigarnos con la muerte. Ese comportamiento no es una enfermedad, es una conducta aprendida que debe desaprenderse desde el hogar, la escuela y la comunidad. Por ello, la educación es fundamental y debe estar visible en las medidas de su gobierno. Ese comportamiento también lo reproducen los/las funcionarios/as y servidores/as que atienden a las mujeres en las diferentes instituciones y servicios de atención. Allí también es necesario y urgente cambiar los patrones culturales de género.

Esperamos señor Presidente que sus medidas estén a la altura de la gravedad de la situación que afrontamos en este momento las mujeres en el Perú, que deje trabajar a la Ministra de la Mujer, que le otorguen los recursos necesarios para liderar eficazmente esta lucha.
Que el Primer Ministro César Villanueva nos indique los plazos y que reporte periódicamente a la ciudadanía la acción de las comisarías, sus avances, sus logros. Pregunte a las mujeres si nosotras estamos satisfechas con lo que nos están ofreciendo. Y hagan de una vez algo que se traduzca en los indicadores. No toleramos más indefensión e impunidad porque nos están matando.

Es lo mínimo que esperamos.

MOVIMIENTO MANUELA RAMOS

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