Incorporación del Enfoque de Género en las Microfinanzas

La preocupación por la situación específica de la mujer en la sociedad es una temática poco abordada en el Perú. Existen pocos estudios que analicen, por ejemplo, la participación de la mujer en el plano económico, académico o empresarial. Precisamente, la última publicación del Movimiento Manuela Ramos, Investigaciones en Género y Microfinanzas. Sistematización de los resultados y aportes para el debate de Sara Pait Volstein y Juan Contreras Sepúlveda, nos aporta un interesante panorama sobre algunas de las últimas investigaciones acerca de las microfinanzas y la problemática de género en el Perú.

Los resultados a los que llegan las instituciones participantes en estas investigaciones, son variados y de amplio alcance. Por ejemplo, el primer caso, “Acceso de las mujeres a los Servicios Microfinancieros en la Región Junín”, estudiado por el Centro de Promoción y Estudios de la Mujer Andina “Lulay” (CEPEMA “Lulay”), confirma la hipótesis que “el acceso a los servicios microfinancieros para mujeres tiene como efecto una mejora económica a nivel familiar… mas no un empoderamiento económico y sociopolítico, que contribuya a modificar las relaciones inequitativas de género en su entorno familiar y social” (8). Asimismo, en “Los proyectos microfinancieros y su impacto sobre el empoderamiento femenino: ¿Existen diferencias en el impacto según tecnología de crédito?”, del Centro de Estudios Peruanos (CEPES), se afirma que las “respuestas obtenidas… demuestran las bondades de los bancos comunales comparativamente a otras tecnologías crediticias -créditos individuales, específicamente-” (18). Por otra parte, el trabajo “Determinantes de la demanda por microcréditos formales de las mujeres emprendedoras y no emprendedoras excluidas” del Centro de Servicios y Elaboración de Proyectos de Inversión (CESEPI), afirma que las variables constantes para explicar la falta de acceso al crédito son: “el idioma (lengua materna diferente al español), el ámbito geográfico (rural) y la situación de pobreza del hogar” (29). El Centro de Educación y Autogestión Social (EDAPROSPO) en “El Ahorro, componente básico de la metodología de Bancos Comunales: experiencias significativas sobre su uso” señala que aun cuando los cambios en el empoderamiento no sean suficientes, “los pobladores de bajos recursos de las zonas urbano marginales y sobre todo las mujeres, tienen capacidad de ahorrar, resultado de una racionalidad de maximizar ingresos y beneficios para sus hogares” (32). Finalmente, en “La firma del cónyuge como requerimiento para acceso al crédito. ¿Una barrera para el acceso de crédito para la mujer?” de la Asociación Benéfica PRISMA e Innovations for Poverty Action (PRISMA-IPA) se concluye que “el requisito de la firma del cónyuge no se muestra como una barrera al acceso de crédito para la mujer” (43), aunque usualmente esté relacionada a un sentimiento de incomodidad. Todos estos trabajos nos lleva a percatarnos de la importancia de ubicar, transversalizar, la problemática de género dentro de los estudios sobre microfinanzas crediticias. Nos lleva desde considerar las variables que no permiten el acceso a los créditos hasta desechar los prejuicios con respecto a los requerimientos pedidos, o incluso visualizar el impacto relativo que pueden tener los créditos para el empoderamiento de los sujetos excluidos, especialmente de la mujer peruana.

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(1) “Un grupo de 20 mujeres en promedio es reunido por una promotora u oficial de crédito con el propósito de otorgar préstamos e ir informando a partir de estos un fondo de ahorro (… cuenta interna). Este grupo de 20 mujeres se compromete a garantizar a cada una de sus miembros ante la responsabilidad de devolver el préstamo a la institución involucrada (cuenta externa). Con una variación de quince a treinta días, las mujeres deben devolver el préstamo e ir ahorrando un porcentaje del mismo, en reuniones de pago en las que su asistencia es obligatoria. En un plazo de tres años, divididos en 9 ciclos (de cuatro meses cada uno), estas 20 mujeres tienen la posibilidad de acceder, según su record de pagos y otros requerimientos, a préstamos fijos y secuenciales que van desde los 300 soles hasta los 1 700 soles. El fondo de ahorros generado por las mujeres el BC se convierte en un fondo de garantía para la institución en caso de incumplimiento”. (“El modelo BC” en: Fuertes Medina, Patricia. Estudio del impacto de los Bancos Comunales del Movimiento Manuela Ramos en Puno y San Martín (1997-2003). Lima: 2004)

* Sara Pait Volstein y Juan Contreras Sepúlveda. Investigaciones en Género y Microfinanzas. Sistematización de los resultados y aportes para el debate.

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